"Las montañas saltaron como corderos y las colinas como ovejas jóvenes."
Entonces pasó a decirles: “Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en un lugar tras otro pestes y escaseces de alimento; y habrá escenas espantosas, y del cielo grandes señales.Es de interés notar que el Día de Jehová comienza con un "gran terremoto", aunque este sería simbólicamente la caída del sistema aparentemente estable de la sociedad.
”Y desde el tiempo en que el [rasgo] constante haya sido removido, y haya habido una colocación de la cosa repugnante que está causando desolación, habrá mil doscientos noventa días. ¡Feliz es el que se mantiene en expectación y que llega a los mil trescientos treinta y cinco días! (Daniel 12:11, 12.)
Desde la creación de Adán (4027/4026 a.e.c.) hasta el nacimiento de Jesucristo (2/1 a.e.c.) hay 4025 años. Este período corresponde con el Santo.
Desde el nacimiento de Jesucristo contamos la mitad de 4025 años, es decir, 2012,5 años, y vemos que el final de este arreglo especial ocurre entre la primavera de 2012 y la primavera 2013. Este sería el fin de la era del hombre fuera de la gobernación de Dios.
Si nos fijamos en la última profecía de Daniel, observaremos que antes que los siervos de Dios puedan alcanzar una condición de felices tendrían que transcurrir 1335 días.
Pues bien, si el fin de esta era tuviese que llegar a más tardar en la primavera de 2013, entonces estos 1335 días tendrían que comenzar antes que llegue el otoño de 2009, en Septiembre.
El libro de Daniel habla de una "cosa repugnante que causa desolación" que será puesta en un "lugar santo" como señal del principio de la "gran tribulación". En el primer siglo, esta "cosa repugnante" resultó ser los emblemas idolátricos que portaban los ejércitos romanos que amenazaron a Jerusalén en el otoño del año 66. Estos regresaron tres años y medio después y causaron desolación a la ciudad y su templo en una "gran tribulación" que duró 133,5 días. Jesús mismo había dado esta advertencia importante:
”Por lo tanto, cuando alcancen a ver la cosa repugnante que causa desolación, como se habló de ella por medio de Daniel el profeta, de pie en un lugar santo (use discernimiento el lector), entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas. El que esté sobre la azotea no baje para sacar los efectos de su casa; y el que esté en el campo no vuelva a la casa a recoger su prenda de vestir exterior. ¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las que den de mamar en aquellos días! Sigan orando que su huida no ocurra en tiempo de invierno, ni en día de sábado; porque entonces habrá gran tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder. (Mateo 24:15-21.)
Los sucesos que estamos contemplando en estos días, los cuales están cambiando el escenario de este mundo, son el preludio de la venida de la "gran tribulación" que predijo Jesús. Los ejércitos de la desolación provienen ahora de los "diez cuernos" que dirigirán la Organización de las Naciones Unidas y el "ídolo" que portarán será la Alianza de Civilizaciones y sus ideas anticristianas. Las religiones asociadas al Pacto Abrahámico (el judaísmo, el cristianismo y el islamismo), se encuentran en la mira de esta "bestia". El odio creciente del sistema en contra de la religión da evidencia de que pronto ocurrirá el ataque mundial contra todas las religiones organizadas.
Ahora bien, en cuanto a los tiempos y a las sazones, hermanos, no tienen necesidad de que se les escriba nada. Porque ustedes mismos saben bastante bien que el día de Jehová viene exactamente como ladrón en la noche. Cuando [los hombres] estén diciendo: “¡Paz y seguridad!”, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta; y no escaparán de ninguna manera.
(1 Tesalonicenses 5:1-3.)
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